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Marta Pujadó

Grau i Grau: cinco generaciones de viticultura

“Lo que más me ha quedado grabado son los días de vendimia junto a mi abuelo y otros payeses del pueblo”, así recuerda Marta Pujadó, export manager de Celler Grau i Grau, su infancia y la de su primo, Jordi Casanovas, enólogo de la bodega. Una tradición que mantienen viva y renovada, elaborando año tras año vinos de calidad cuyo aroma transporta al bosque de terreno arcilloso en el que crecen sus viñas.

La “V” decora varias de las etiquetas de Grau i Grau y Marta nos cuenta que el símbolo hace referencia a que son la quinta generación de su familia que, desde finales del S. XIX, se dedica a la vid y al vino. Fue su abuelo, Jaume Grau i Grau quién en 1966 construyó la actual bodega, dando nombre a la marca. Marta explica que continuar con la tradición es una responsabilidad porque “ha sido la vida de la familia durante todas estas generaciones” pero añade que el mundo del vino le apasiona: “es muy interesante y amplio, no te lo acabas”.

Jordi Casanovas y Marta Pujadó en la bodega
Jordi Casanovas y Marta Pujadó en la bodega. (fuente Instagram)

Marta mira hacia adelante sin olvidar aquello que distingue a su bodega: una estructura familiar y un profundo respeto por el entorno. “No buscamos ser una gran empresa, la filosofía es mantenernos así. Siendo pequeños estamos mejor y podemos priorizar la calidad de nuestros vinos” asegura.

Pese a que la primera añada certificada como ecológica no salió al mercado hasta el año 2017, Grau i Grau siempre ha cuidado sus plantaciones sin usar químicos o pesticidas. “Hemos querido tener el sello porque el mercado nos lo pide. Pero trabajar de esta forma es nuestra filosofía, lo que nos gusta y lo que siempre hemos hecho”, asegura la bodeguera.

En cuanto a la vendimia, Marta nos explica que ha cambiado poco desde los tiempos de su abuelo, y aunque se ha introducido algo de tecnología, se sigue realizando mayoritariamente a mano. “Recogemos parte a máquina, en función de la extensión. Cómo las viñas están junto a la bodega no hay problemas de oxidación” nos cuenta.

Vinos de bosque

La bodega Grau i Grau está situada en el municipio de Maians y forma parte de la Denominación de Origen de Pla de Bages. Al dedicarse a la exportación, Marta se enfrenta frecuentemente con el reto de ofrecer un vino que procede de una denominación menos conocida que otras de Cataluña. “Tienes que explicar la bodega, pero también la zona y las características de los vinos que se hacen aquí para que entiendan tu producto. Las peculiaridades, la altitud, el entorno boscoso, las variedades autóctonas… la zona no es muy conocida, aunque cada vez lo va siendo más” nos cuenta Pujadó.

Viñedos rodeados de bosque
Viñedos rodeados de bosque. (fuente Instagram)

“Estamos muy rodeados de pinos, robles y encinas. Esto marca los vinos del Pla de Bages, que en nariz y en boca nos recuerdan mucho al bosque” explica. La altitud (en el caso de Grau i Grau a 500 metros por encima del nivel del mar) y los fuertes cambios de temperatura entre el día y la noche también afectan a los viñedos que ofrecen un fruto con el que elaborar vino de calidad, con una acidez que permite que perdure bien en el tiempo.

Picapoll, variedad estrella

Una de las variedades que destaca en los viñedos de Grau i Grau es el Picapoll, un tipo de uva que solamente se cultiva en el Pla de Bages. “Hay muy poca cantidad, la recogemos siempre a mano y la cuidamos todavía más” dice con cariño y destaca entre sus elaboraciones el monovarietal blanco Picapoll Cent.Kat.

Picapoll Cent.Kat y uvas picapoll
Picapoll Cent.Kat y uvas picapoll. (fuente Instagram)

Nuestra ficha para Grau i Grau

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